Ese llamado de volver a la Unidad

November 8, 2016

Hace ya un buen tiempo que las abejas nos están llamando, hay cada vez más conciencia y más atracción hacia ellas. Hay como un llamado a las mujeres para volvernos apicultoras y guardianas, puede ser por que hay más mujeres en el mundo ahora, también porque ellas piden un manejo más sutil, o quizá porque tienen mensajes para nosotras. Pero las abejas no discriminan, buscan hombres y mujeres donde quienes llegar para convertirnos en guardianes y sanarnos. Al ser un símbolo del Divino Femenino, tienen muchos mensajes para nosotras, incluyendo el equilibrio. 

 

Esta entrada sin embargo, les contaremos sobre ese llamado de volver a la unidad porque fue uno de los primeros en llegar desde el 2012 y ya va caducando. No queremos dejar pasar más tiempo sin compartir y sin documentar lo que sentimos que nos dicen.

 

Ese llamado de volver a la Unidad nos pide volver a trabajar como abejas, emular su trabajo armonioso y sinérgico. La colmena es regida por una reina con sus feromonas (olores y señales químicas), la mayoría de la población de abejas son obreras, cambian de función de acuerdo a su edad, trabajan desde que nacen hasta que mueren solo por amor. Incluso dan la vida por su colmena y dejan de lado su función sexual solo para que una sola reina pueda existir, mientras ellas, la mayoría, trabajan silenciosamente, entregadas al todo, a la UNIDAD. Cuando una abeja está pecoreando o buscando néctar no está pensando solo en ella sino en el panal, en todas, en las crías, en las guardianas, en las constructoras y hasta en los zánganos quienes deben ser alimentados por las obreras al igual que la reina.

 

Ellas nos dicen que dejemos la ilusión de que estamos separados, que todos somos UNO. Unidos por un campo morfo-genético, atrofiado con tanta, distracción, ambición, individualismo y competencia. Pero ahí está, es el inconsciente colectivo, todos lo sentimos, la pregunta es: Hacemos algo al respecto? o nos dejamos llevar por lo impuesto, por lo que nos han enseñado, por lo que nos han condicionado. O mas bien, seguimos el llamado a construir lo nuevo, a re-conectarnos, a despertarnos, ¿a sanarnos?

 

La forma más fácil de sanarnos es reconectándonos con la tierra, sanando nuestra relación con las abejas, ellas son ese microcosmos que hoy nos habla hasta en sueños, ese superorganismo al que escuchamos con la piel sin dejar de sentir escalofríos.

 

 

 

Y el llamado va a sanar desde el centro, sanando nosotros primero, porque no se puede dar lo que no se tiene. Que nos enfoquemos en el centro de nuestro corazón, que esté limpio, que esté tranquilo. Nuestra familia, nuestro núcleo debe estar bien, para así poder irradiar esa paz al mundo. Muchos queremos "salvar" al mundo, en mi caso "salvar" a las abejas y en esa entrega a los demás, olvidamos el bienestar de nuestro ser, de nuestra familia, por eso debemos ser realmente el cambio que queremos ver en el mundo desde adentro, desde el núcleo de la colmena desde nuestro sol central.

 

Las abejas aún tienen ese campo morfogenético intacto por lo que pueden comunicarse perfectamente entre ellas aún, todas las abejas del mundo están conectadas y nos piden su ayuda urgente! Que nos juntemos sin juicios y sin miedos a trabajar como ellas, por ellas, por nosotros, por los que están llegando y por los que vienen. Uniendo nuestras destrezas y aptitudes por el bien común, que no hay tiempo que perder, que son ellas, que somos nosotros, que TODOS somos ABEJAS.

 

 

 

 

 

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